Los Bonsái han ganado un lugar en muchos hogares, y nos permite tener una relación directa con la naturaleza dentro de casa, pero no olvidemos que también representan un reto.
El Bonsái trata sobre árboles, árboles cultivados en miniatura.
También trata del tiempo y del espacio, y de la vida y actitudes.
En un nivel trascendental el bonsái puede ser el entremezclado de emociones, conceptos y actitudes, afectando tanto a los árboles, como al entusiasta del bonsái.
También, el mismo, puede ser simplemente otro pasatiempo horticultural, que sólo requiere algo del sentido común del jardinero, algo de sensibilidad artística y mucha paciencia.
Cualquiera que sea el significado que tenga para uno, está siempre abierto a la interpretación. Si se van a exponer reglas, la idea es que esas reglas deben ser tomadas únicamente como pautas, de lo contrario, es posible que se obtengan un montón de árboles estereotipados.
Cuidados
Es conveniente cultivarlos en el exterior durante todo el año. En el caso de las especies tropicales y subtropicales, éstos han de protegerse de las temperaturas bajas durante la época más fría, protegiéndolos en un invernadero frío muy bien iluminado. En todo caso, si se cultiva en el interior de casa, debe estar lejos de fuentes de calor y junto a una ventana muy luminosa, sin sol directo, sólo durante la época fría del año (otoño/invierno).
Riego
Se ha de regar cuando la superficie de la tierra comienza a secarse y de forma abundante, es decir, hasta que salga por el drenaje. Esto suele suceder dependiendo de muchos factores (época del año, clima de la zona, actividad del árbol, situación, etc.) y, por tanto, el riego puede ser necesario varias veces al día en verano o cada dos o tres días en invierno.
Regaremos con una regadera de agujeros finos, una primera vez humedeciendo la tierra por encima y una segunda vez al cabo de unos minutos, a fondo, hasta que el agua salga por los agujeros de drenaje de la maceta, evitando el encharcamiento de la tierra.
La mejor agua que se puede utilizar es la de lluvia, ya que es la que absorben las raíces de los árboles en su estado natural. Al utilizar agua de uso corriente se recomienda dejarla reposar como minimo 24Hs, ya que de este modo gran parte del cloro y demás químicos dañinos quedan en el fondo del recipiente.
La pulverización de las hojas sólo debe emplearse cuando se haya aplicado un tratamiento fungicida preventivo en primavera y otro en otoño, de lo contrario aparecerán los hongos, especialmente si el cultivo es interior o invernadero.
Si la maceta está muy seca, o el agua no penetra bien en el suelo, debes sumerjir la maceta en agua y dejarla reposar unos minutos. No obstante, este sistema de riego sólo debes utilizarlo en caso de emergencia y nunca como un método habitual de riego.
Abono
El más adecuado es el abono orgánico sólido para bonsái. Hay que abonar especialmente durante los períodos de crecimiento y formación de yemas (primavera y otoño). Si usas fertilziante químico líquido debes seguir las instrucciones del fabricante, generalmente cada 15 días, durante en primavera y otoño. En período de reposo vegetativo, dejar de abonar, salvo que su cultivo sea interior. No se deben abonar plantas débiles o enfermas, ni durante los treinta días posteriores a un trasplante o poda.
Poda
Una vez que tenga varios árboles jóvenes y sanos creciendo en tiestos, habrá llegado la hora de comenzar a pensar en la preparación necesaria para controlar y desarrollar la forma del futuro bonsái. A los novatos los pone nerviosos pensar en la poda, porque creen que van a lastimar los árboles, cuando en realidad se trata de una parte esencial del proceso para mantener los bonsáis sanos, vigorosos y frondosos.
Poda y pinzados
Para podar correctamente un árbol es importante que comprendamos sus hábitos de crecimiento. Entre los árboles caducos, hay algunos que producen vástagos y hojas nuevas durante toda la época de crecimiento. Este grupo incluye el arce, el espino, el carpe, el olmo, el durillo, el alerce, la secoya y el ciprés de los pantanos, así como también el cedro japonés siempre verde, los delicados cítricos y el granado.
Cuando las hojas de estos árboles se abren en la primavera, aparecen vástagos en las puntitas de las ramas y en las yemas situadas a los lados de estas.
Para conservar el tamaño, hay que eliminar los vástagos cuando se alargan, dejando apenas una o dos hojas en la base. Sin embargo, para estimular el crecimiento en una sola dirección, se debe cortar el vástago justo por encima de una hoja que crezca en el sentido que se desea el crecimiento futuro. Un nuevo vástago crecerá a partir de la yema latente situada en la base de la hoja en la dirección requerida.
La mayor parte de estos cortes, que se realizan durante la época de crecimiento, se pueden hacer con el índice y el pulgar, aunque a veces es necesario el uso de tijeras. No hay que podar de este modo los árboles que no sean sanos. En realidad, es improbable que sea necesario podarlos, dado lo poco que crecen.
Hay que eliminar las ramas que no se desean: las que están muy abajo, o situadas justamente enfrente de alguna en buena posición (línea gruesa). Las partes más nuevas tienen que recortarse (línea punteada) para estimular una mayor ramificación.
Hay dos clases:
* Poda de mantenimiento: Sirve para formar poco a poco el bonsái y para acentuar las formas deseadas. Para hacerlo se podan las ramitas cuando tienen 7 u 8 pares de hojas, cortando por encima de los 2 ó 3 primeros pares de hojas. Se han de quitar las hojas amarillas y los brotes del tronco.
* Poda drástica o de formación: Consiste en podar el bonsái drásticamente para darle la forma que se quiere. La forma de poda más drástica es la que se realiza destinada a los ejemplares en escoba: cuando se quiere crear este estilo se debe cortar el tronco con una navaja afilada en bisel o cóncavamente para que las ramas que surjan lo hagan desde el mismo punto. Y para que éstas crezcan hacia arriba conviene rodear el corte con un cartón opaco que sobresalga unos 5 centímetros para que las ramitas se dirijan hacia arriba disimulando la cicatriz. En el corte se debe untar la herida con una hormona cicatrizante.
Trasplante
El trasplante es necesario para todas las plantas en maceta y, en particular, para las plantas jóvenes. Consiste en cambiar la maceta o, simplemente, la tierra.
Por qué trasplantar
- Un volumen pequeño de tierra no permite a la planta vivir indefinidamente. Pasado un tiempo, la tierra pierde sus elementos nutritivos, el humus desaparece, la composición del suelo cambia y ya no fija las partículas minerales.
- Las raíces se desarrollan demasiado y terminan por ocupar más de la mitad de la maceta. A menudo, su fuerza y volumen desplazan a la planta hacia afuera.
Cuándo trasplantar Si se dispone de un invernadero fresco, resguardado de las heladas, se puede trasplantar durante todo el invierno, ya que el sistema radicular no requiere reposo invernal, especialmente si son árboles de hoja caduca.
Un viejo refrán dice incluso que «En el día de Santa Catalina (el 25 de noviembre) todo árbol echa raíz». Sin embargo, dado que las raíces en maceta son muy sensibles al frío, hay que asegurarse de que el suelo no se hiela.
El mejor, y a veces único, período posible es el mes de marzo, apenas terminado el invierno. Una parte de las raíces que forman el cepellón habrá perecido naturalmente durante la estación fría. La planta estará todavía en reposo, pero el desenredado de las raíces será más fácil y la cicatrización de los cortes más rápida.
Cómo trasplantar
El trasplante consiste en cambiar la tierra, suprimir una parte de las raíces y, según el caso, cambiar de maceta. Para realizarlo se seguirán los siguientes pasos:
- Retirar la planta de la maceta y verificar el estado de sus raíces.
- Preparar la maceta (la misma si no vamos a cambiarla), obturando los agujeros con tela o tul de plástico, fijándolos, si es necesario, con alambre de cobre.
- Esparcir en el fondo una capa de arena gruesa, destinada a drenar el exceso de agua.
- Deshacer el paquete de raíces, peinándolo con un tenedor, tratando de lastimar lo menos posible las raíces grandes. Una vez que estén bien peinadas, suprimir entre un tercio y la mitad de las raicillas con unas tijeras. Eliminar la tierra vieja.
- Poner un poco de tierra en el fondo de la maceta y colocar el bonsái. Si éste tiene gran volumen y el tiesto es muy poco profundo, será indispensable amarrar la planta, pasando las dos extremidades de un alambre de cobre por el agujero de drenaje y fijando con ellas el cepellón.
- Agregar tierra nueva alrededor del cepellón y comprimir firmemente, primero con los dedos y después con la alcayata.
- Ya se haya conservado el musgo encima del cepellón, o previamente retirado, volver a ponerlo sobre la superficie de la maceta. - Regar en abundancia pero suavemente, con una regadera de agujeros finos. Si procede, sumergir la maceta en una palangana con agua por debajo del nivel de la tierra, hasta que esté bien empapada.
- Luego, dejar escurrir y poner el bonsái a la sombra durante varias semanas, hasta que el sistema radicular se haya formado otra vez. Es muy importante no abonar la tierra durante este período.
¿Con qué frecuencia trasplantamos?
En general, puede decirse que los árboles de follaje perenne tienen necesidad de trasplantes menos frecuentes que los de hoja caduca, que producen más materia orgánica y renuevan su follaje más a menudo. Un pino tendrá menos necesidad de ser trasplantado que una secuoya primitiva o un arce.
Las mezclas para trasplantar
Mezclas para trasplantar Este tema preocupa a veces a los novatos pero, para la mayoría de los árboles, resulta adecuado el abono formado por una mezcla de buena tierra negra de jardín, mantillo en estado de descomposición y arena gruesa o gravilla muy fina.
Hay que esterilizar los elementos antes de usarlos; en el caso del mantillo que se recoge del bosque, basta con cocinarle en el horno dentro de una lata de galletas que tenga una tapa que ajuste bien.
A algunos árboles les desagrada la cal; habrá que ponerles abonos que no la contengan, y turba en lugar de mantillo. Las coníferas, en general, prefieren un suelo muy arenoso, de modo que resulta conveniente agregarle a su mezcla una mayor proporción de arena.
Todos los elementos que hemos mencionado pueden mortificarse de forma proporcional para adecuarlos a un árbol en particular.
Mezcla ideal: 1/3 turba, 1/3 mantillo, 1/3 arena de río
Musgo
El musgo es una parte decorativa opcional de nuestros bonsáis, que le da a nuestro arbolito una ayuda manteniendo más húmeda la tierra durante la época más seca, además de darle una hermosa textura y tonalidad verde a nuestro árbol. No obstante, aunque el musgo resulta agradable visualmente, es necesario que no cubra más del 50% de la superficie de la maceta para que las raíces puedan respirar y podamos realizar un riego adecuado observando la situación en la que se encuentra la superficie de la tierra.
Clasificación por estilo
De acuerdo con su estilo los bonsái se clasifican en:
* Chokkan Es el clásico estilo vertical formal de tronco recto, con la usual silueta triangular.
* Moyogui Estilo vertical informal donde se reconoce la silueta triangular pero el tronco es sinuoso.
* Shakan Estilo de tronco inclinado no más allá de 45°, reconocible la silueta triangular.
* Han Kengai Semicascada, con un ápice del tronco ubicado bajo el borde de la maceta y otro en estilo vertical chokkan o moyogui.
* Kengai Cascada, el ápice del tronco se encuentra claramente bajo el borde de la maceta. Es equivalente a un estilo vertical puesto cabeza abajo.
* Han Kengai Semi cascada, el ápice del árbol se encuentra debajo del límite superior del vaso pero por encima del fondo del mismo.
* Fukinagashi "Barrido por el viento". En este estilo se simula los árboles que han crecido en la cima de una montaña dominada por vientos fuertes que soplan siempre en la misma dirección. Toda la masa del árbol se encuentra inclinada hacia a un costado.
* Neagari Raíces expuestas, usando cualquiera de los estilos de tronco descritos pero donde las raíces del árbol se encuentran visibles, usualmente sobre una roca.
* Bunjin Busca simular la caligrafía oriental, es de origen chino y se caracteriza por tener un tronco muy esbelto y una copa casi nula (solamente en el ápice del mismo).
Plagas y enfermedades en los bonsáis
Otra forma de cuidar el bonsái consiste en protegerlo de las plagas y las enfermedades. Afortunadamente, como la mayoría de los bonsáis están bien cuidados y son sanos, existen pocos riesgos de este tipo, pero habrá que tomar medidas curativas sencillas cuando aparezca alguno de los siguientes problemas.
Hormigas
A veces se las puede ver corriendo por el tronco de un bonsái y su presencia suele indicar que el árbol tiene algún otro parásito, como afidios, por ejemplo. Después de hacer desaparecer estos, para eliminar las hormigas se sumerge todo el árbol en un cubo de agua al que se le habrá añadido una cucharada de detergente lavavajillas. Déjelo durante treinta minutos y después permita que se escurra. Si las hormigas habían hecho un nido en las raíces, tanto este como ellas mismas habrán desaparecido.
Afidios
Estos parásitos tan conocidos tienden a acumularse en la época de crecimiento de hojas y vástagos, en el arce. Como esta especie de bonsái es sensible a los aerosoles comerciales, para efectuar una cura ha de aplicarse el método que hemos descrito antes para las hormigas.
Agallas o nodulares de corona
Son agallas llenas de bacterias que se forman en las raíces dañadas de las plantas: esta enfermedad se agrava por anegamiento. Afortunadamente, es poco frecuente entre los bonsáis pero, en caso de detectarla, hay que cortar todas las raíces que estén afectadas y mejorar el sistema de drenaje.
Enfermedad de las almácigas
Es una enfermedad que afecta a las plántulas, que se pudren en el punto en el cual el tallo alcanza el nivel del suelo. Para evitar este problema, hay que regar IOS semilleros con un insecticidas siguiendo las instrucciones de fabricante.
Gorgojos algodonosos
Tienen el aspecto de cochinillas pálidas, pero son más pequeños, y aparecen en plantas de interior, incluidos los cactos y los bonsáis; parecen pedacitos de lana de algodón. Si se los ignora, se multiplican con rapidez. Pueden extraerse con la mano de los bonsáis pequeños.
Mildiu
Son hongos que aparecen en forma de un polvo blanco sobre las superficies de las hojas, en el verano. Si se observan en ejemplares muy jóvenes, que aún no han sido preparados, es mejor descartarlos.
Araña roja.
Se trata de un parásito grave, tanto entre las plantas de interior como en las del jardín, que chupa la savia y ocasiona un rápido deterioro y la muerte del bonsái afectado.
Se puede rociar los árboles afectados con algún insecticida endote
rápico que contenga dimetoato, repitiendo la dosis después de quince días. Entre los bonsáis resistentes, sobre todo se ven afectadas las coníferas, durante las temporadas muy calurosas y secas. Para evitar este problema, se puede elevar el grado de humedad en tomo a los árboles.
Pulgones
Estos insectos con aspecto de lapas afectan tanto a las variedades de interior como a las de exterior. Se adhieren a la corteza del tronco o las ramas, y a la cara inferior de las hojas. Estos parásitos pueden eliminarse de los bonsáis con la mano (un método sencillo consiste en humedecer trocitos de lana de algodón en alcohol desnaturalizado), y el árbol se puede rociar con algún insecticida que contenga dimetoato.
Pulgón lanígero
Estos afidios se protegen con una capa que semeja algodón en rama. Aparecen con frecuencia en los pinos, y pueden controlarse rociando con fuertes chorros de la solución de pirimifos-metil.
Clasificación por tamaño
De acuerdo con su tamaño los bonsái se clasifican en:
* Shito o Keshitsubo - Bonsái no mayor a 5 cm de envergadura, posible de transportar en la "punta del dedo"
* Mame - De 5 a 15 cm de altura, posible de transportar en la "palma de la mano"
* Komono - De 15 a 40 cm
* Chumono - De entre 40 y 80 cm
* Omono - 80 cm o más
Jin y Shari
Uno de los efectos más llamativos que se puede dar a un bonsái para hacerle aparecer como un árbol viejo, es mediante el uso de las técnicas de Jin o Shari que corresponden, respectivamente, al retiro de la corteza, el floema y el cambium de un tronco o una rama para crear un área de madera muerta, la que idealmente debe ser tratada con una solución de polisulfuro de calcio para evitar el ataque de hongos y proporcionar un aspecto blanco-plata.
Fuente:es.wikipedia.org